La mejor manera de predecir el futuro es creándolo”, decía Peter Drucker y eso es lo que parecen haber entendido los agentes sociales, económicos y políticos nacionales e internacionales como receta para salir de la crisis. En estos últimos días se han producido una serie de circunstancias, encuentros y propuestas que comienzan a transmitir una pequeña, pero necesaria, dosis de confianza a la sociedad.

Siguiendo la estela de las medidas tomadas en Estados Unidos y en Inglaterra los veintisiete de la UE acordaron presentar medidas concretas, antes de final de año, para sostener el crecimiento y el empleo. El objetivo principal es reactivar el mercado interbancario y preservar la competitividad de la industria europea.

Pero subyace otra crisis que es la de la competitividad de las empresas españolas que habrá que atajar de manera paralela. Para solventar la falta de pujanza de la economía es preciso tomar medidas con urgencia para que las empresas recobren la capacidad de crecer: La modernización del mercado laboral, la reducción de la presión fiscal sobre las compañías y la concentración de los presupuestos en inversiones de infraestructuras productivas.

En los últimos años se ha producido una notable modernización de las empresas alicantinas, pero no es suficiente. Hay que hacer un mayor esfuerzo por la diversificación, por la aplicación de los valores tecnológicos en los procesos productivos y en los servicios- Es necesaria una apuesta clara por el conocimiento y la innovación con el fin de mejorar la productividad y ser más competitivos. El esfuerzo, el compromiso y la búsqueda de oportunidades, que también las hay en tiempos de crisis, son factores fundamentales para superar la crisis y para que nuestras empresas estén perfectamente preparadas para afrontar el futuro.